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El
comienzo de la vida
Según
los cálculos más modernos, la Tierra se formó
hace unos 4.500 millones de años y un millón
de años después aparecería la vida.

Gráfica 1 Origen de la vida.
Fuente: diseñado por Carmen Eugenia Piña L
En
1924, el bioquímico Alexander
Oparin formuló su hipótesis sobre el origen
de la vida a partir moléculas inorgánicas que
se encontraban en una atmósfera gaseosa, carente de
oxígeno y sin capa de ozono que filtrara los rayos
ultravioletas.
La energía de descargas eléctricas producidas
durante grandes tormentas o la radiación ultravioleta
facilitó la unión de las moléculas inorgánicas
de la atmósfera primitiva como: dióxido de carbono
CO2, metano CH4,
hidrógeno H2, nitrógeno
N2, ácido clorhídrico
HCl, sulfuro de hidrógeno, H2S,
amoníaco NH3 y vapor de agua
para formar moléculas orgánicas simples, como
aminoácidos, azúcares, ácidos grasos
y nucleótidos que a su vez formarían proteínas
y ácidos nucleicos.
Las lluvias llevaron las moléculas orgánicas
a los mares y lagos, donde se concentraron y formaron lo que
se denominó como una sopa primitiva.
Dentro de esta sopa primitiva pequeñas gotas de material
lipídico fueron rodeadas por agrupaciones de moléculas
orgánicas. Eventualmente las gotas de lípidos
pudieron incorporar a su estructura nuevos materiales de las
moléculas orgánicas que las rodeaban, con un
proceso simultáneo de liberación de la energía
almacenada en las moléculas orgánicas.
La repetición de este proceso permitió un crecimiento
de las agrupaciones moleculares que al separarse de la solución
acuosa formaron coacervados
que alcanzaban cierta estabilidad para generar procesos
metabólicos simples, crecer y reproducirse formando
coacervados hijos que a veces conservaban las propiedades
químicas de su progenitor, lo cual prefiguró
un rudimento de herencia, que permite hablar de un modelo
para el inicio de la vida.
Oparin estudió como la selección natural actuó
sobre gotas de coacervados
que consiguieron captar del medio los catalizadores adecuados
para llevar a cabo procesos metabólicos que aseguraran
estabilidad, crecimiento, reproducción y predominio
sobre las demás.
Estos
procesos serían la base para la formación de
células ancestrales y posteriormente de organismos
más complejos.
La
comunidad científica de entonces ignoró sus
ideas.

Experimento
de Miller
Sin
embargo, en 1950 un estudiante de la Universidad de Chicago,
Stanley Miller, probó la hipótesis de Oparin.
Stanley
Miller demostró en el laboratorio, utilizando un
aparato diseñado por él, los mecanismos por
los cuales los rayos producidos por descargas eléctricas
pudieron afectar la atmósfera terrestre primitiva y
a partir de la combinación de elementos inorgánicos
la posibilidad de formar los precursores de sustancias orgánicas.
Para ello en un recipiente de cristal diseñado para
simular las condiciones de los océanos y mares primitivos
sometió a descargas eléctricas una mezcla de
gases con composición parecida a la de la atmósfera
terrestre primitiva (CH4, NH3,
H2, N2 y vapor
de agua). Luego la mezcla fue enfriada y condensada.
Gráfica
2. Experimento de Miller.
Fuente: diseñado por Carmen Eugenia Piña L.
1.
Agua 2. Calor 3. Vapor de agua 4. Entrada de gases. 5. Matraz
con mezcla de gases simulando atmósfera 6. Descargas
eléctricas (electrodos de tungsteno) 7. Condensador
de agua ( enfriamiento) 8. Erlemeyer con moléculas
orgánicas.
El resultado fue la formación de una serie de moléculas
orgánicas como aminoácidos, y otros componentes
orgánicos.
En
la actualidad, es de alta resonancia internacional una teoría
aparentemente "contendiente" desarrollada por un
grupo de científicos del departamento de biología
de la Universidad Estatal de California, Fresno, quienes están
realizando investigaciones con el meteorito
Murchison (que se cree formó parte de un cometa)
el cual contiene algunos aminoácidos similares a los
obtenidos por Miller. Se plantea entonces dos posibles orígenes
de las primeras moléculas orgánicas que originaron
la evolución de la vida en la tierra: un origen endógeno
terrestre, al estilo del experimento de Miller, y un origen
extraterrestre, aportado por los meteoritos tipo Murchison.
Otra opción sería que estos dos mecanismos coexistieron
y se complementaron. En todo caso, cualquiera de las dos teorías
permite concluir positivamente sobre la capacidad de la materia
del cosmos primigenio para generar reacciones conducentes
a la formación de moléculas orgánicas,
las cuales en las condiciones de la tierra, encontraron condiciones
aptas para dar origen a la vida, con base en los procesos
que se explican a continuación.
La
siguiente etapa de formación de vida fue la síntesis
abiótica de polímeros orgánicos con la
formación de proteínas, lípidos, carbohidratos
y ácidos nucleicos.
Animación

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